lunes, 18 de agosto de 2014

Crónica de una fuga

Noches sin lunas ni soles

En los años 80 no hubo muchas buenas películas argentinas, aunque si hubo muchas exitosas y aun hoy recordadas.


Películas testimoniales o humorísticas de trazo grueso, que dejaron su huella en el imaginario popular gracias a frases y premios de Hollywood.


Unas pocas películas se salvan de estas características, por ejemplo, las de Adolfo Aristarain y “Noches sin lunas ni soles” de José A. Martínez Suárez.


Luego de fugarse de prisión en un juzgado con la ayuda de sus compañeros, Cairo vuelve a fugarse pero de sus propios compañeros que lo aprietan para recuperar un motín.


Junto a una ex prostituta y actual pareja del líder de la banda, Cairo intentará irse lejos de su querida Buenos Aires escapando de sus colegas y de la policía.


“Noches sin lunas ni soles” es un excelente thriller que, además de buenas actuaciones y diálogos, tiene algo muy poco frecuente en el cine argentino: una buena persecución.


Lamentablemente, como la gran mayoría del cine argentino de los 80 para atrás, es imposible encontrarla en buena calidad, pero así están las cosas y hay que alegrarse de que, al menos, sea posible encontrarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario