lunes, 19 de octubre de 2015

Villanos del asfalto

The Cars That Ate Paris 

Vuelve Australia a las páginas bestiales y vuelve con una película conectada con "Mad Max", principalmente con la primera y con la última.


Luego de varios cortometrajes, mediometrajes y documentales, Peter Weir hizo su debut en el largometraje con una comedia negra ambientada en Paris, un pueblo perdido de Australia, diez años antes de que Wim Wenders haga una película en Paris, un pueblo perdido de Estados Unidos.


El film comienza con una pareja de enamorados teniendo un terrible accidente en la ruta y sigue con otro accidente, esta vez provocado por una luz cegadora, de dos hombres durante la secuencia de títulos y que nos presenta al protagonista: el sobreviviente.


Este pobre hombre, con miedo a conducir gracias a cargar con dos muertes por accidentes automovilísticos, se verá como un rehén en este pueblo lleno de locos y de autos tuneados por una pandilla que forma parte de un perverso entramado pueblerino.


Uno de estos autos tuneados es homenajeado en el último film de George Miller, pero toda esa pandilla de pilotos con pinta de cowboys extravagantes son una importante influencia para la primera "Mad Max".


"The Cars That Ate Paris" es una comedia negra que combina su humor sutil con terror, western y la más desaforada acción en su clímax lleno de muerte y destrucción.

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