viernes, 13 de noviembre de 2015

Placer visual

Peeping Tom

Desde la mente de un voyeur sádico, el director Michael Powell propone a los espectadores replantearse su propia situación dentro de una sala de cine.


Mark Lewis es un fotógrafo que tiene toda su vida atravesada por la vista, trabaja como ayudante de fotografía, saca fotos a mujeres desnudas para un local que vende ese tipo de imagenes y trabaja en su propia película.


Este último trabajo es el que lo obsesiona, ya que con su cámara de 16mm y de forma subjetiva, graba como asesina a sus víctimas, todas de género femenino.


Los asesinatos tienen dos particularidades: por un lado, que las víctimas tienen una cara de horror jamás vista por el detective encargado de atrapar al asesino; y por el otro, que mientras Mark realiza los asesinatos una extraña luz ilumina el rostro de las mujeres.


Luego de registrar el material, Mark se sienta cómodamente en una habitación oscura, se coloca frontal a la pantalla que recibe la luz del proyector y observa, desde la intimidad de su asiento y sin que nadie le devuelva la mirada, la vida de otras personas... suena conocido.

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