viernes, 11 de marzo de 2016

Muerte en altamar

El buque maldito

Paralelamente con los últimos años del régimen Franquista, el director español Amando de Ossorio comenzó la explotación de unos geniales disfraces de zombies de los que hizo uso en cuatro películas.


Con estos disfraces también vino dictado el subgénero de muertos vivientes y la temática de las satánicas ordenes templarias que superaron a la muerte.


Dos modelos se dan a la deriva a la espera de ser encontradas, con el fin de publicitar una nueva lancha.


Desde tierra, al empresario encargado de dicha campaña le llega la noticia de que la lancha es amenazada por un galeón salido del fondo del mar.


Para salvar su carrera, el empresario y sus asistentes se dirigen a la localización de la lancha y son atrapados por una soporífera niebla, a merced de los habitantes del navío.


A diferencia de otros títulos del director, este llama la atención por mostrar mujeres con poca ropa, pero no completamente desnudas.

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