lunes, 5 de diciembre de 2016

Hambre de gloria, sed de sangre

The Neon Demon

Una vez más Nicolas Winding Refn dividió las aguas con su último film, de los peores del año para algunos y de los mejores para otros.


En este segundo grupo se encuentra La Bestia, por eso era menester hacer una reseña de la décima película, segunda rodada en Los Angeles, del danés.


Jesse es una chica de 16 años que quiere ser modelo y cuya belleza natural pronto le abre camino en la industria.


Haciéndose amiga de Dean, un aspirante a fotógrafo, y de Ruby, una maquilladora profesional que le presenta a sus dos amigas modelos, Gigi y Sarah.


Estas últimas tres mujeres forman junto a la protagonista el núcleo del film, una historia macabra sobre la belleza y la inocencia como vehículos de la maldad. 


Se encuentra el espíritu de realizadores como Mario Bava, Jean Rollin, Harry Kümel, Dario Argento, David Lynch y hasta Tony Scott, pero no hay referencias explícitas en ningún momento.


Y esto es algo que le juega en contra a la hora de gustar más, ya que la película va en contramano del Hollywood actual tan adepto a las referencias y a los guiños, al ritmo veloz y a las explicaciones.


“The Neon Demon” es todo lo contrario, súper lenta, con pocos diálogos (algunos de ellos, los más graciosos desde “Bronson”) y no explica nada, las imágenes perfectamente diseñadas por el director junto a la DF argentina Natasha Braier son las que mandan, acompañadas por la música de Cliff Martinez.


Elle Fanning es ideal para su rol, junto a Bella Heathcote y Abbey Lee hacen un trío fantástico representando diferentes tipos de belleza.


Pero Jena Malone se lleva todos los aplausos por su interpretación de una maquilladora de cuerpos vivos y de cuerpos muertos que tiene la escena de sexo más audaz de los últimos años.


Nicolas Winding Refn comenzó este camino surreal con “Fear X” del 2003, un gran fracaso comercial que lo hizo volver sobre sus pasos y retomar este camino recién seis años después con “Valhalla Rising”.


“The Neon Demon” es la versión más pulida y menos solemne de esta etapa, que gracias al éxito de “Drive” se convirtió en la más conocida y a la vez en la menos accesible, algo que habla bien del realizador.

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